Así se vivió en gran parte del mundo el eclipse “luna de sangre” más largo del siglo

El fenómeno permitió ver al satélite natural de la Tierra con un tono rojo cobrizo. En África se logró apreciar con detalle.

Una inusual conjunción celeste deslumbró hoy a los aficionados a la astronomía: el eclipse total de Luna más largo del siglo XXI tiñó de rojo nuestro satélite al tiempo que Marte, casi en su punto más cercano a la Tierra, brilló con todo su esplendor.

A diferencia de otras ocasiones, el espectáculo se observó a simple vista, sin necesidad de protección como ocurre con los eclipses de Sol. “Lo único que tienen que hacer es… salir”, animó a los aficionados la Royal Astronomical Society de Londres.

El eclipse, que corresponde al momento en que la Luna se sumerge en la sombra de la Tierra, pudo verse total o parcialmente en medio mundo: África, Europa, Asia y Australia. Pero es en el este y el sur de ÁfricaOriente Medio India donde mejor se apreció el espectáculo.
El fenómeno astronómico no fue visible desde Sudamérica, pero se pudo seguir en vivo y en directo desde el Facebook Live de Los Andes, donde se logró disfrutar en todo su esplendor a la llamada luna de sangre.
“Tenemos una conjunción de fenómenos inusual e interesante. La Luna debería teñirse de rojo, un poco cobriza, y Marte, conocido como ‘el planeta rojo’, estará a su lado, muy brillante, con un tono ligeramente anaranjado“, explicó Pascal Descamps, astrónomo del Observatorio de París-PSL, minutos antes de que se produjera el fenómeno.
Para que tenga lugar un eclipse de Luna se necesita una alineación casi perfecta entre el Sol, la Tierra y la Luna. Así, cuando nuestro planeta se encuentra entre la estrella y el satélite, proyecta su sombra sobre la Luna oscureciéndola.
La Luna llena entró poco a poco en la penumbra y después en la sombra para encontrarse totalmente a oscuras antes de salir progresivamente de dicha zona. Este es el segundo eclipse total de Luna de 2018. El primero tuvo lugar el 31 de enero.

Privada de los rayos del Sol, la Luna no solo se oscureció sino que tomó un tinte color ladrillo: la atmósfera terrestre desvía los rayos rojos de la luz procedente del Sol hacia el interior del cono de sombra, que se reflejan así en la superficie de nuestro satélite natural.

El otro protagonista de la noche fue el planeta Marte, que debía situarse a 57,6 millones de kilómetros de la Tierra. Habrá que esperar hasta 2035 para volver a ver el “planeta rojo” tan cerca de nosotros.

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