Morena Rial, sobre Silvia D’Auro: Era lo contrario a una madre; la quiero lejos

La joven se sinceró en el living de Cortá por Lozano.

Morena Rial visitó el diván de Cortá por Lozano junto a su pareja, Facundo Ambrosioni, y con el pequeño Francesco. En pleno tren de confesiones, la hija de Jorge Rial reflexionó sobre cómo se piensa como madre, y contó que espera no repetir nada de lo que trae de su propia crianza.

«Silvia [D’Auro, su madre adoptiva] era lo contrario a una madre. Y mi papá trabajaba muchas horas, pero cuando estaba en casa era presente», indicó la joven, de 20 años. «Cuando era chica, mi papá hacía Intrusos y Gran Hermano, así que pasábamos pocas horas con él. Ella nos retaba todo el tiempo y nos decía que si le contábamos algo a papá, al día siguiente iba a ser peor», recordó.
Morena contó que la relación con D’Auro es nula por estos días. «La vi hace dos años porque para mi fiesta de 15 le había pedido unas fotos y me contestó que había tirado todo. Pero hace dos años me mandó un mensaje diciéndome que tenía algunas fotos y nos vimos. Tuvimos un encontronazo otra vez. Le dije que no sentía nada por ella y se puso nerviosa y nos fuimos del bar. No la perdono y no me importa. Ya pasó», siguió. «Ella no nos dejaba hacer nada, nos castigaba todo el tiempo, nos dejaba sin ver la tele, sin ir a ningún lado. No criaría a mi hijo como me criaron a mí y mucho menos lo golpearía. No volvería a verla ni tendría una relación con ella, aunque me pida perdón. Desapareció en una época en que una chica más la necesita. Ahora no la necesito más y sus consejos no me sirven. La quiero lejos», dijo contundente.

También contó cómo le dijo a su papá que estaba embarazada, en medio del conflicto que mantenían: «Llamé primero a Guillermo [Marin], mi padrino, y él me dijo que llamara a mi papá. Estábamos peleados entonces, y hacía unos tres meses que no hablábamos. Lo llamé y se lo dije, y él me contestó que ya lo sabía, que se lo imaginaba. Fue el principio de la reconciliación».

«Yo creo que si no hubiese quedado embarazada, no volvía a hablar con mi papá. Estaba enojada, triste. Pero él iba a ser abuelo, no podía prohibirle que vea a su nieto. Mi hermana Rocío se enteró al toque pero no se lo conté yo; imagino que fue mi papá. Tampoco me hablaba con ella en ese momento, y volvimos a vernos cuando yo estaba de cinco meses, más o menos. Nunca peleé con mi hermana sino que ella tomó partido por mi papá», explicó luego.

Morena también dijo que es mejor madre de lo que pensaba: «Creí que iba a tener menos paciencia pero la tengo. El bebé está todo le día conmigo porque Facu entrena y trabaja. Todo es prueba y error».

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