Oro Blanco: Mientras Vladimir Putin afianza su relación con Bolivia por el litio, Donald Trump lo hace con la Argentina

El litio será, sin dudas, objeto de verdaderas batallas este siglo. La demanda de este metal ligero que se utiliza en varias industrias y al que ya denominan “oro blanco”, se incrementará 38 veces hasta 2030, según auguran.

También calificado como el “petróleo del siglo XXI” se encuentra ya en el umbral de una guerra, por lo que son muchos los países que ya se preparan para dar batalla, entre ellos, Estados Unidos y Rusia. Y la Argentina es uno de los países “bendecidos” con esta nueva gasolina. No por nada, Donald Trump se reunió con Mauricio Macri antes de la Cumbre (además de Vaca Muerta).

En los últimos años, la demanda de litio atraviesa un camino ascendente tanto como su precio. Es el metal más ligero y componente clave en la producción de diferentes industrias, y varios expertos ya le auguran un gran despegue. Se habla de que se incrementará 38 veces hasta 2030, según ‘Bloomberg New Energy Finance’.
Si en 2009 el consumo global de ‘petróleo blanco’ se aproximó a las 102.000 toneladas, hace dos años superó las 210.000, en 2017 llegó a 235.000 y para finales de 2018 superará las 250.000 toneladas.
La empresa de investigación Benchmark Minerals Intelligence espera que para 2025, la demanda supere las 900.000 toneladas de carbonato de litio equivalente y ronde los 2 millones de toneladas a principios de los años 2030.
Los satélites, las naves espaciales, las baterías recargables de teléfonos móviles, las computadoras, los celulares, los marcapasos, las cámaras digitales, los reactores atómicos, los vehículos eléctricos y los medicamentos antidepresivos, necesitan del litio.
Ese mineral no metálico se encuentra principalmente en los salares naturales, pero también en “pozos petrolíferos, campos geotermales y agua de mar”, explica el Ministerio de Minería de Chile.
Tiene la virtud de ser el metal más liviano, gracias a que tiene “la mitad de la densidad del agua”, y posee “excelentes condiciones” para conducir el calor y la electricidad.
Cuatro países sudamericanos poseerían hasta el 85% de las reservas mundiales del mineral más codiciado de este siglo, según algunas investigaciones. Se trata de Chile, Bolivia, Argentina y parte de Brasil. Chile es el país que más tiene —alrededor de 7,5 millones de toneladas—, mientras que los otros lugares tienen cantidades destacadas.
Su valor, en tanto, según publicó hace un tiempo el sitio español ‘El Confidencial’, pasó de cotizar 1.670 euros la tonelada en 1998 a alcanzar en 2017, los 8.600 euros.
Los yacimientos que conforman el triángulo del litio son:
  • Salar de Uyuni, en Bolivia
  • Salar de Atacama, en Chile
  • Salares de la puna de Jujuy y Salta, en Argentina
  • Salar del norte de Catamarca, también en Argentina
  • Medio Valle del Jequitinhonha, en Minas Gerais, Brasil
¿Quiénes son los más interesados en este metal? Aquí ya debe hablarse de “gobiernos, países y empresas transnacionales”, que necesitan el litio para “emplearlo en la fabricación de los más variados aparatos”, según afirmó al sitio ‘RT’ el periodista y sociólogo uruguayo Rubén Armendáriz.
Como la utilidad de ese mineral es tan diversa, “se vuelve una necesidad muy grande”; en particular, para “las transnacionales automotrices” explica este autor del informe ‘Vienen por nuestro litio, con la excusa del auto eléctrico y la defensa del ambiente’.
Por el otro, algunos analistas advierten sobre una posible ‘guerra’ por el acceso económico a los recursos del litio como tendencia principal durante la próxima década, sobre todo entre China y los países de Norteamérica, principalmente Canadá. Y la situación se agrava porque el ‘oro blanco’ todavía no cotiza en las bolsas, como otros metales importantes, aunque se espera que la Bolsa de Metales de Londres (Reino Unido) lance contratos de futuros para el litio en la segunda mitad de 2019 o en 2020.
No por nada, Mauricio Macri tiene casi 25 citas a lo largo de estos días que reunirán a los principales líderes del planeta en la cumbre del Grupo de los 20, en Buenos Aires.
No sólo Vaca Muerta es un atractivo para el mundo. El litio corre casi a la par. Está no sólo bajo la lupa de Donald Trump, que desayunó hoy mientras firma varios convenios con el mandatario argentino en la Rosada, sino también de otros países, como por ejemplo, el líder de la República de Singapur, Lee Hsien Loong, a quien recibió a mediados de la semana en la residencia de Olivos.
Macri invitó a Lee a invertir más en la Argentina a este país que tiene una presencia muy baja aquí y un vínculo diplomático, que podría decirse que recién comienza a gestarse. Singapur es el tercer centro financiero mas importante del mundo, cuarto trader para comerciar con Asia. Los singapurenses se han convertido en expertos en lo que se conoce como “ciudades inteligentes”, y “naciones inteligentes”.
Macri convocó a Lee a sumarse a las inversiones de Vaca Muerta, pero los invitó a participar de la minería en el norte argentino, especialmente en la explotación de litio.
Pero este metal no sólo se encuentra en la Argentina, es motivo también de la estrecha relación que Rusia mantiene con Bolivia. Ambos países establecieron relaciones diplomáticas en 1898, y desde entonces se establecieron 90 instrumentos bilaterales. Sin embargo, fue en en junio de este año, cuando ambos países sellaron una asociación estratégica referente al litio, el metal que profundizó aún más sus relaciones.

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