Una prueba de ADN reunió a dos hermanos de distintos países fruto de una historia de amor de la Segunda Guerra Mundial

Gantois vive en Francia y siempre quiso saber quién era su padre. Su incansable búsqueda lo llevó a encontrar algo más que un nombre.

Después de investigar por décadas, André Gantois había perdido toda esperanza. Este empleado postal francés jubilado se acostumbró a la idea de que se iría a la tumba sin saber cuál era el nombre de su padre. Solo sabía que fue un soldado estadounidense que combatió en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, recibió un balazo en la cabeza y que se recuperó con la ayuda de su madre en un hospital militar.

Ya setentón, Gantois no tenía pista alguna. “Viví siempre con esta herida abierta. Nunca acepté mi situación, no saber quién era mi padre y, sobre todo, saber que él no sabía nada de mí, que no sabía de mi existencia”, contó.

André Gantois mostró algunas fotos familiares. (Foto: Jean-Francois Badias / AP)

Setenta y cinco años después del desembarco de los aliados en la costa de Normandía, la historia del Día D se sigue escribiendo en Europa. La proeza que significó la llegada por mar de 160.000 soldados está bien documentada. Pero no está todo dicho.

En los densos arbustos donde resistieron lo alemanes aún se pueden encontrar huesos. Tan caóticos y brutales fueron los combates que tras no poder identificar a miles de soldados caídos, sus cuerpos fueron enterrados en tumbas que dicen “un compañero de armas que solo Dios sabe quién es».

Soldados de ambos bandos dejaron miles de hijos, muchos de los cuales no saben nada de sus padres.

Allen mostró una conversación con su medio hermano. (Foto: Richard Shiro / AP)

Hace unos pocos meses, sin embargo, un inesperado “milagro» cambió la vida de algunos de ellos, incluido Gantois.

Un padre, una raya, una revelación

Durante su infancia, cuando iba a la escuela trazaba una raya cuando se le pedía el nombre del padre. Su madre y su abuela le dijeron que su padre había muerto en Vietnam en 1946, el año en que él nació. Su abuela le dijo que su padre se llamaba Jack. Inocentemente Gantois creyó todo lo que le decían e ignoró a los vecinos que lo llamaban “el chico americano».

Recién a los 15 años, tras la muerte de su madre a los 37 años a raíz de una tuberculosos, Gantois se enteró de la verdad. “André, tengo que decirte algo», le dijo su abuela, según contó Gantois, quien hoy tiene 73 años. “Tu padre fue un estadounidense que estuvo aquí durante la guerra».

André Gantois siempre quiso saber quién era su padre. (Foto: Jean-Francois Badias / AP)

Gantois se sintió perdido. Pero unos años más tarde, decidió averiguar quién era realmente su padre. Se casó y quería darles un apellido a sus hijos. Deseaba tener un nombre, un rostro, y llenar lo que su esposa, Rosine, describe como “un enorme agujero” en su vida.

“No tenía un nombre, nada para empezar”, comentó. Las visitas a oficinas estadounidenses en Francia solo generaron frustraciones. Nada que intentó dio resultado, hasta junio del año pasado. Alentado por su nuera, Gantois se hizo un análisis de ADN.

Una familia

Semanas después, en medio de la noche, la nuera lo llamó con una noticia estremecedora: “Tienes un hermano y una hermana estadounidenses, toda una familia».

Los análisis revelaron que su padre había sido Wilburn “Bill” Henderson, un soldado de infantería de Essex, Missouri, que peleó en Normandía, fue herido en los últimos meses de la guerra y conoció a Irene Gantois en un hospital de Alemania.

Los medio hermanos André Gantois y Allen Henderson. (Foto: AFP)

Después de la rendición de Alemania, el soldado visitó a la madre de Gantois en Francia y ella no le dijo que estaba embarazada. Él regresó a Estados Unidos, se casó y nunca le habló de ella a sus hijos. Falleció en 1997.

André Gantois pudo conocer su origen porque uno de sus medio hermanos también se hizo una prueba de ADN. De casualidad, ambos usaron la misma compañía, lo que facilitó las cosas. Gantois, su medio hermano y su media hermana Judy se conocieron en septiembre en Francia.

Allen Henderson decidió hacerse la prueba sin pensarlo mucho, porque la empresa ofrecía rebajas y porque pensó que “tal vez salía algo interesante».

“Cuando era pequeño, siempre me hablaba de Francia. Hablaba algo de francés y te contaba lo que era estar en una trinchera, de las armas, de las balas que pasaban por sobre su cabeza y de los soldados que morían a tu alrededor», expresó Henderson, que tiene 65 años y vive en Greenville, Carolina del Sur.

Henderson afirmó que apenas vio a Gantois supo que era su hermano porque se parecen mucho. “De hecho, André se parece más a mi padre que yo», expresó Henderson. “Sus gestos, su sonrisa, su rostro… siento como que estoy hablando con papá”, sostuvo.

Muchas historias de la guerra siguen sin resolverse y con cada día que pasa, las posibilidades de que eso suceda disminuyen.

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