A fin de año se va Gils Carbó y su sucesor ya no será vitalicio en el cargo

Dejará su puesto el 31 de diciembre. En la decisión de la jefa de los Fiscales influyó el triunfo de Cambiemos.

Dentro de dos meses Alejandra Gils Carbó saldrá por última vez del despacho en que desde hace cinco años se desempeña como jefa de los fiscales federales.

Procesada en una causa de corrupción y debilitada por el triunfo electoral de Cambiemos, que quería que se fuera, la procuradora general de la Nación le presentó ayer su renuncia al presidente Mauricio Macri, quien ahora deberá nombrar un reemplazante, que ya no sería vitalicio en el cargo.

La salida de Gils Carbó, tal como lo detalló en su carta de renuncia, se hará efectiva el 31 de diciembre próximo, tras dos años sin Cristina Kirchner en el poder durante los cuales que no dejó de repetir que resistiría: «No puedo dejar que destruyan la autonomía del Ministerio Público (Fiscal)».

Pero en la última semana cambió de opinión, sobre todo después de que el oficialismo anunció que este mismo año buscará cambiar el mecanismo de remoción del procurador, para que ya no se necesiten los dos tercios de los votos en el Congreso para echarlo sino mayorías simples.

Hace dos semanas, el juez Pablo Cayssial, jefe del Juzgado Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal N°9, declaró inconstitucional el mecanismo de remoción establecido en la ley orgánica del Ministerio Público Fiscal por considerar que no puede ser equivalente al que rige para el presidente, el vicepresidente, los ministros y los jueces de la Corte Suprema.

Como para el procurador general de la Nación -una vez que se modifique el mecanismo de remoción- ya no se requerirían los dos tercios de los votos de la Cámara baja para acusarlo de mal desempeño y los dos tercios del Senado para destituirlo, los días de Gils Carbó como jefa del Ministerio Público Fiscal (MPF) estaban contados.

Reforma en puerta

En octubre del año pasado todo estaba listo para darle media sanción a la reforma del MPF, pero la iniciativa se frustró luego de que la líder de la Coalición Cívica-ARI, Elisa Carrió, cuestionara el proyecto del propio oficialismo.

La fundadora de la alianza Cambiemos planteó entonces su desacuerdo con el recorte de facultades al procurador, independientemente de que se trate de Gils Carbó; el excesivo poder que se le otorgaba a la comisión bicameral de seguimiento del MPF, presidida por la massista Graciela Camaño, con quien tiene mala relación, y la duración del mandato -es vitalicio- establecida en la iniciativa, de cinco años con posibilidad de prórroga por otros cinco años más. Ella quería que fueran 10.

En su carta de renuncia, Gils Carbó dijo que espera que su renuncia «disuada reformas que rompan el equilibrio que debe regir en el sistema de administración de justicia», que a su criterio ya está «debilitado».

Pero el oficialismo quiere que la reforma de la ley orgánica del MPF se sancione este mismo año. Para ello, buscarán consensuar algunas modificaciones. Entre ellas, el mecanismo de remoción y la duración del mandato.

«La modificación de la ley no estaba supeditada a la presencia de Gils Carbó en la Procuración: se iba a hacer igual. Estamos tratando de acordar el texto, cambiaríamos algunas cosas del dictamen. Pero lo único que falta es incluir el asunto en el temario de la sesión», dijo Los Andes el diputado macrista Pablo Tonelli.

La idea del oficialismo es que el próximo procurador que designe Macri -y cuyo pliego deberá ser aprobado por los dos tercios de los votos del Senado- asuma con una nueva ley orgánica del MPF en vigor.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, dijo que la renuncia de Gils Carbó permitirá «fortalecer la independencia del Poder Judicial y su eficacia» y anticipó que en el Gobierno no creen «que su reempalzante tenga que ser alguien de militancia política sino reconocido por su trayectoria».

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