Cómo reducir los riesgos de sufrir afecciones cardiovasculares

Caminar un km en ocho o 12 minutos podría ayudar

La actividad física es uno de los mejores hábitos para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida es algo que se sabe y se defiende desde hace mucho. Y dentro de la actividad física está la más simple de todas: caminar.

De hecho, en algunos países, las autoridades sanitarias recomiendan a la población caminar 10.000 pasos diarios, un número que ha recibido sus críticas y que se plantea como un objetivo a alcanzar progresivamente, no de buenas a primeras.

Un nuevo estudio científico ha aportado más datos sobre los beneficios de caminar y ha concluido que la velocidad de la marcha incide de manera clara en los índices de mortalidad y de calidad de vida en general.

En otras palabras, lo que han hallado los investigadores, es que caminar a un ritmo de moderado a alto disminuye entre un 20% y un 24% las posibilidades de sufrir afecciones cardiovasculares o morir por ellas.

El estudio de la Universidad de Sidney, liderado por el profesor Emmanuel Stamatakis y publicado en el British Journal of Sports Medicine, sitúa la velocidad óptima de la caminata entre 5 y 7 kilómetros por hora, lo que equivale a hacer entre un kilómetro entre 8,5 y 12 minutos. Se trata de un rango lo suficientemente amplio como para adaptarse el estado físico de cada persona: los más deportistas podrán acelerar más que aquellos que parten de una vida sedentaria.

Valores generales:

Los resultados de la investigación, en la que se analizó a 50.225 caminantes durante 1994 y 2008, demuestran que la mortalidad en general está relacionada con la velocidad del paso. Las personas que mantuvieron un paso acelerado -sin llegar a correr- en sus caminatas habituales mostraron un 24% menos de riesgo de mortalidad por cualquier causa. Realizar la misma carrera pero a un ritmo medio, sólo la reduce en un 20%.

Esos valores generales fueron prácticamente idénticos a los analizados en particular para la reducción de riesgo de enfermedades cardiovasculares, que participan en un tercio de las muertes. En cambio, el ritmo de paseo no parece incidir en la moralidad por cáncer.

Para quienes cuentan con una pulsera u otros dispositivos para medir los parámetros de la actividad física, la velocidad aconsejada por el estudio será muy fácil de medir. También, una manera simple es calcular cuánto tiempo nos lleva caminar un kilómetro, que debería ser entre 8,5 y 12 minutos, según el estado físico de cada uno.

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