Confirman una predicción que hizo Albert Einstein hace 100 años

Un grupo de científicos detectó por primera vez las ondas gravitacionales -que Einstein predijo en su Teoría de la Relatividad General- de manera directa el pasado 14 de septiembre. Las ondas gravitacionales contienen información sobre sus orígenes y sobre la naturaleza de la gravedad que no pueden obtenerse de ninguna otra manera. “A partir de ahora podremos ver al universo de una manera que antes no se podía ver, es otro tipo de detección”, subrayó el investigador del Conicet, Fernando Lombardo.

Lombardo, director del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, contextualizó en diálogo con Télam que «todo lo que Albert Einstein pensó él solo hace 100 años, con la simple ayuda de un lápiz y un papel, es lo que estamos viviendo hoy».

Tras destacar que en el campo científico no existe otro caso semejante, explicó el fenómeno de la onda gravitacional de la siguiente manera: «Cuando vos tenés objetos que tienen muchísima atracción gravitacional, miles de veces lo que genera el sol, este efecto gravitatorio viaja como si fuera una onda y llega a todas partes del universo. Podríamos equipararlo como una ola en el océano que llega hasta nosotros como si estuviéramos en la orilla».

«A partir de ahora podremos ver al universo de una manera que antes no se podía ver, es otro tipo de detección», subrayó Lombardo, por lo que consideró que el descubrimiento «abre la puerta a lo que se denomina astronomía gravitacional: es como si un sordo pudiera escuchar de otra manera».

Las ondas gravitacionales contienen información sobre sus orígenes y sobre la naturaleza de la gravedad que no pueden obtenerse de ninguna otra manera.

Los físicos concluyeron que las ondas detectadas se produjeron durante la fracción final de un segundo de la fusión de dos agujeros negros en uno más masivo, una colisión que había sido predicha pero nunca observada. Como esa clase de sistemas son poco frecuentes, ese tipo de fuentes se encuentran a distancias de años luz. Por tanto, la búsqueda de ondas gravitacionales implica intentar encontrar los minúsculos efectos de algunos de los sistemas astrofísicos más energéticos en las profundidades del Universo.

Según Lombardo, a partir de este descubrimiento se podrán mejorar «los sistemas de detección, la tecnología satelital, y el almacenamiento de grandes cantidades de datos». «Pero lo más importante es el mejoramiento de la interferometría láser, que hoy se usa en telecomunicaciones, en tecnología satelital, como nuestros satélites Arsat I y II que tienen bases tecnológicas que se pueden emparentar con estos desarrollos», resaltó.

El investigador del Conicet calificó el anuncio, que ya circulaba como rumor en la comunidad científica desde diciembre pasado, como «asombroso» debido a que la gran dificultad para lograr lo que se comprobó radicaba en «medir algo que estaba extremadamente lejos, con una distancia más pequeña que la del núcleo de un átomo».

Las ondas fueron detectadas el pasado 14 de septiembre por los dos detectores de LIGO, uno localizado en Livingston (Luisiana) y otro en Hanford (Washington), en Estados Unidos.

Einstein descubrió en su Teoría de la Relatividad General que los objetos que se mueven en el Universo producen ondulaciones en el espacio-tiempo y que estas se propagan por el espacio, y de esa forma predijo las ondas gravitacionales, aunque demostrar de manera directa su existencia era el último reto pendiente de la Relatividad.

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