Creía que su cansancio se debía al estrés, pero en realidad se estaba muriendo

La estadounidense Christina Ferrara (30) padecía ictericidia. Un trasplante le salvó la vida y ahora concientiza sobre la donación.

Una mujer pensó que su complicado estado de salud se debía al estrés por las responsabilidades diarias, pero en realidad se estaba muriendo. Su caso era tan alarmante que estuvo primera en la lista de trasplantes de su país, siendo considerada «la mujer más enferma de Estados Unidos».

La historia de Christina Ferrara, cuando cumplió 30 años. Por aquella época trabajaba 40 horas por semana y supuso que el cuerpo le estaba dando señales claras de cansancio. Tenía fatiga constante, le sangraban las encías y su orina «era más oscura» de lo común, lo que atribuyó a que tomaba poca agua.

«Pensé que era solo una cruel bienvenida a mis 30 años», dijo Christina. Pero su cansancio distaba bastante de lo que realmente le pasaba: su cuerpo se deterioró rápidamente. Fue a un hospital para hacerse pruebas médicas y le advirtieron que su hígado no funcionaba bien.

Ferrara fue diagnosticada de ictericia, es decir, que la piel se pone amarilla por un aumento de la bilirrubina en la sangre como resultado de ciertos trastornos hepáticos. «Cuando mi médico me examinó, me dijo que tenía que ser ingresada en el hospital y que me iba a morir el fin de semana», contó.

Los síntomas se intensificaron con el correr de las horas, a tal punto que empezó a perder el conocimiento. «Incluso pensé que era 1997. Todo lo que sabía era que tenía miedo», relató la mujer a Carters News.

Más tarde fue puesta en coma inducido. Los médicos rechazaron tres hígados: uno era demasiado grande, uno demasiado enfermo y el otro demasiado viejo, pero al cuarto día le presentaron un hígado perfecto. «Literalmente, fue un milagro, tan pronto como lo puse fue como si las baterías estuvieran encendidas», explicó Ferrara.

Christina se recuperó de manera rápida, pese a cualquier pronóstico negativo. Ya se encuentra bien físicamente, pero sigue sin estar del todo claro qué causó la insuficiencia hepática. Hoy, la mujer intenta difundir su historia en un esfuerzo por alentar a las personas a donar órganos.

La joven está decidida a disfrutar la vida y a concientizar. «Si mi donante no elegía dar sus órganos yo no estaría aquí. No podés llevártelos cuando te vas, así que salvá una vida y esparcí amor”, expresó Christina.

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