Día de la Pachamama: Por qué se celebra hoy y qué rituales podemos hacer en casa

Es una tradición que sobrevive con fuerza en muchos pueblos de América Latina, sobre todo en la región Andina y particularmente en Jujuy.

La mirada de mundo de los pueblos que habitan el centro-sur de los Andes presenta notables coincidencias y continuidades temporales que van más allá del tiempo y del espacio y que rebasan las actuales fronteras y se imponen en un territorio.

Nuestra lógica de vivir está basada en “dar y recibir”, la reciprocidad, y en ella se abarca todos los niveles de existencia, lo divino, lo humano, lo tangible y lo intangible. La reciprocidad establece vínculos del sentir, del pensar entre la comunidad humana y la comunidad divina. En la Pachita damos gracias, pedimos por los que están presentes, por los parientes de sangre, de cariño, los que se han ido y están en otra dimensión; en ella descansan las heridas y la resistencia de sus pueblos que sangraron libertad, y volvieron en forma de esperanza de nuevos días.

Compuesta por dos ideas (Pacha que equivale a tiempo/espacio y Mama, señora o madre), la Pachamama es el punto de partida de la vida, de ella provienen todos los vivientes, es madre en sentido radical como generadora de vida y donde culmina el ciclo.

Todo se le agradece. Agosto tiene importancia medular para el repertorio ceremonial de los pueblos originarios. Se dignifica la reciprocidad, ese pacto eterno de amor con la tierra que culmina quizás en el final de los tiempos.

La Quebrada de Humahuaca y la Puna tienen sus particularidades al momento de la ofrenda y según quienes las realicen (pastores, agricultores, artesanas y cocineros). Se implora con el corazón y con el alma: Pachamama te pedimos convoca a los Apus, a los Achachilas y recibe nuestras papitas, maíces, ocas, quinuas, de la mano de los tamales, sopas majadas, tijtinchas, nuestros saberes, haceres para sanar el cuerpo y el alma de nuestros antepasados.

Este día de agosto no existe el paso del tiempo, solo la creencia transversal que conecta a tus pueblos en todos los tiempos pasados, presentes y futuros en un grito hermanado: ¡¡Pachamama Santa Tierra Kusilla Kusilla!!

Por Magda Choque Vilca, ingeniera agrónoma, descendiente del gran cacique Viltipoco de Tilcara, coordinadora de la sede Quebrada y Puna de la Universidad Nacional de Jujuy.

Ritual de la Pachamama para hacer en casa
  • En un espacio natural, se realiza un pozo donde se vuelcan alimentos y bebidas consagrados especialmente: se pueden colocar frutas, comidas tradicionales, chicha, harina, jugos, miel, vino o cerveza. Se queman, se entierran, y luego se los cubre con tierra y flores.
  • Se pueden tomar tres hojas de coca, se las sopla al viento y se les pide a los “apus” (espíritus de las montañas) algún deseo. Se le sacan los cabitos a las hojas y se ponen en la boca (luego se guardan). Luego se enuncia la siguiente frase en quechua a quien está a nuestro lado (con otras tres hojitas): “jallpay kusunchis” y el compañero responde “urpillay soncoyay”. Cada rezo es un deseo y un agradecimiento.
  • Luego podemos enunciar un rezo de agradecimiento al espíritu del cielo, a la Pachamama, y luego a los elementos que sostienen la vida: al fuego, al aire, al agua y a la tierra.

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