Dolor en Fraile Pintado por la perdida de un ser querido

El conocido Viviano Sosa murió a los 86 años este viernes 3 de febrero a las 2 de la madrugada en una clínica de Ldor. Gral. San Martin; nació un 2 de diciembre de 1930.

Fraile siente dolor por la pérdida de Don Viviano Sosa. La gran mayoría de los fraileños acompañan a doña Graciela «Chela» Espinoza y a sus hijos Hernán Fabricio «el lobo» Sosa y Beatriz Agueda en el difíciles momento de la vida que están atravesando. Nació un 03 de Diciembre de 1930.

Vivía sobre la Avda. Reducción junto a su familia don VIVIANO SOSA, en los ultimos años tenía por costumbre pararse en el mostrador de su tienda y solía esperar a sus clientes para entenderlos y en los momentos libre ocupaba el tiempo para la lectura de revistas y los diarios matutinos.

Formó parte de la primera legión de extranjeros llegados a estas tierras. Entre varios oficios optó por el comercio. Hasta esos tiempos los «mercanchifles» eran en su mayoría árabes, italianos. Por eso de la afinidad, en los lotes del Ingenio Ledesma (Prediliana, San Antonio, Maíz Negro, Yuchán, etc.) y las fincas tomateras (que eran pequeños lotes) empezaron a ser «ambulantes» jóvenes llegados de Bolivia, que conocedores de gustos, tendencias y la idiosincrasia de los jornaleros tenían mejor relación.

También recorría el joven Viviano las pocas calles enripiados del Fraile. Primero con el «atado al hombro», luego en bicicleta, armando su puestito en cercanías de la Estación de FFCC. (Entonces muy usado para cargas y pasajeros) donde se congregaban los pobladores e incluso en el «descanso» de las fincas (lunes a la tarde).

Viviendo y pensionando en pequeños «hoteles» de esa época. Hasta que el bichito del amor le picó. Se casó con doña Graciela «Chela» Espinoza y se quedó nomás en Fraile Pintado.

De ahí junto a doña «Chela» se puso a hacer pueblo, poniendo su tienda «La Cumbre», ampliando horizontes, compró una Estanciera, y además de quintas y lotes de Ledesma, Arrayanal, Miraflores, Parapetí, La Esperanza. Trajo de ayudantes a su hermano Benito y a un sobrino: Pablo Ortega, trabajo sin descanso, las ferias, kermeses, fines de cosecha.

Abrió en Ldor. Gral. San Martin «La Sucursal» y su hermano «Fabri» tiendas que tenía el «último grito de la moda». Pablo Ortega contrajo nupcias con doña Rosa Cayo y también se quedó en Fraile, como don Eduardo Hinojosa, Víctor Vázquez y tantos otros.

Mujeres de más de 70 recuerdan sus latiguillos canytados en la vereda invitando a entrar a sus tiendas y casi como riéndose ofertando «Gotitas de amor», loción de moda entre jornaleros, muy vendida pero muy olorosa.

Hoy la ciudad «Tomatera» despide a unos de los primeros extranjeros que vino a quedarse y ganarse el cariño, el afecto y por eso Fm Radio Speed lo recuerda de la mejor manera. QEPD

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