En la Argentina, el 60% de la gente toma mate dulce

Son datos de una encuesta de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). Expertas locales aseguran que en la provincia se verifica esta tendencia poco saludable.

Compañero infaltable tanto en momentos de soledad como de reunión, el mate está inevitablemente arraigado a las costumbres de los argentinos. De sus propiedades beneficiosas se han realizado infinidades de estudios que aseguran que ayuda a reducir el colesterol, previene la pérdida de glóbulos rojos, entre otros.

Sin embargo una conducta perjudicial asociada a su consumo está relacionada con el agregado de azúcar, siempre que sea en exceso. Según una investigación elaborada por la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) el 60% de los argentinos toma mate dulce.

La encuesta se realizó en base a una muestra de más de 800 mayores de 18 años en CABA y Región Metropolitana por iniciativa de la carrera de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y tuvo como objetivo conocer los consumos de elementos básicos.

En Mendoza nutricionistas locales, basadas en apreciaciones de sus propios consultorios, coinciden que está conducta se replica en la provincia y aseguran que el consumo de azúcar forma parte de la cultura tanto nacional como local. «Yo creo que el problema con el azúcar es similar en Mendoza y justamente donde más se consume es en el mate», expuso la licenciada en Nutrición María Belén Estrella.

Para ella hay muchas personas que le agregan una cucharada de azúcar a cada mate que ceban. «Lo positivo es que es un hábito fácil de cambiar dentro de la conducta alimentaria sustituyéndolo por edulcorantes», explicó la profesional a la vez que recomendó elegir endulzantes naturales como, por ejemplo, el stevia.

Otra alternativa que ella les aconseja a sus pacientes es disminuir el consumo de azúcar a la mitad. «Reducir la cantidad de cucharadas ayuda muchísimo y sino también acostumbrarse a tomar las bebidas amargas».

Su colega María Luján Comes también ha observado un alto consumo de azúcar en el mate. «El problema es que se dificulta contabilizar las cantidades que se le agregan y por ahí se toma un litro de agua con 50 gramos de azúcar o más», señaló la licenciada en Nutrición.

Ella también aconseja emplear edulcorantes o sino sustituirlos por alguna hierba aromática, como por ejemplo la menta para cambiarle el sabor amargo de la yerba. «Lo que más me llama la atención del mate dulce es el alto consumo de los niños, ya que se trata de una conducta que viene de la familia y que se debería cambiar desde temprana edad», manifestó.

Para Estrella el problema no es el consumo de azúcar en sí, sino el exceso. «Si se consume demasiada uno tiene un aporte de calorías vacías que van a llevar a un aumento de peso y que a largo plazo puede llevar a una obesidad», precisó la experta. Remarcó que hay que tener cuidado con el consumo de ese alimento porque hay muchas personas que son diabéticas y todavía no tienen el diagnóstico.

Por su parte, Comes aclaró que no es necesario incorporar azúcar al desayuno para tener energía. «Es una creencia arraigada pero que realmente es un mito, la energía necesaria para encarar el día se puede incorporar con una vaso de leche o yogurt, una tostada y una fruta», detalló y aclaró que la que la leche tiene lactosa y la fruta fructosa que son los azúcares naturales de estos alimentos.

En ese sentido Estrella aportó que es necesario medir la cantidad de azúcar e ir combinando alimentos que tengan azúcares con los que no. «Si ya se le va a poner mermelada al pan, no hace falta ponerle azúcar al té o a la infusión», ejemplificó.

Mujeres ¿más golosas?

El estudio de la UNLa también hizo hincapié en la diferenciación de género a la hora de consumir azúcar. En el informe de «golosos» se asegura que las mujeres tienen una tendencia más fuerte en la ingesta de dulces que los hombres y que las primeras prefieren restringirme en las comidas y luego darse un gusto con el postre.

Las mujeres de entre 31 y 45 años son las que más utilizan azúcar, mientras que en los varones, el mayor consumo exclusivo de esta sustancia se encuentra en los jóvenes de entre 18 y 30 años.

En este aspecto, las nutricionistas consultadas tuvieron visiones encontradas. Estrella estuvo de acuerdo con la UNLa. «Podría decirse que las mujeres somos más dulceras, a los hombres les da más por lo salado como los fiambres por ejemplo», comentó. Mientras que Comes no ha visualizado esta tendencia. «Las mujeres incluso se cuidan más que los hombres, aunque yo lo veo más bien parejo», dijo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.