La producción frutihortícola fraileña esperanzada en levantar cabeza para esta temporada 2016

Carentes de apuntalamiento económico, planificación y competitividad, los pequeños productores locales perdieron peso de manera paulatina dentro del mercado interno, situación que convirtió a Fraile Pintado en una localidad inestable en el agro, especialmente en lo que hace a los alimentos que forman parte de la mesa familiar.

En estos días algunos productores ya están sacando sus primeros productos al mercado abierto de nuestra Argentina. Si bien es cierto que por suelo y condiciones climáticas hay cultivos que nunca podrán realizarse en Fraile Pintado, el objetivo principal que se persigue por parte del gobierno de Gerardo Morales es tratar de incentivar las producciones de verduras (tomate – zapallito – berenjena – arveja – chaucha – pepinos – ají – ají dulce –choclo – pimiento – morrón – angolita – cherry – limón, etc. ,etc.), que permitan aumentar el abastecimiento interno y mercados de las grandes provincias del país, además de estructurar distintas cadenas de valor para que se vayan consolidando, no solamente en la capital provincial sino en distintas localidades.

No existe una estadística de cuantas toneladas anuales producen los productores fraileños, pero bastaría una serie de indicadores numéricos para comprender la proyección de este rubro agrícola en Fraile Pintado, un desafío que sería importante a los fines de saber hasta dónde se puede proyectar con ayudas a los productores y mejorar la calidad del producto.

La mayor parte de los productores intensivos están asentados en camino por la Ruta N°20, La Bajada, La Loma, Guayacán, El Patroncito, Colonia 8 de Septiembre, Chalicán y otros sectores de la localidad.

Actualmente la mayoría arranco con problemas en el suministro de agua para sus cultivos, los intensos calores que supero a las épocas anteriores, el gran incremento de los precios sobre las semillas como por supuesto los herbicidas y lo que más se nota es la falta de Recursos Humanos, teniendo en cuenta que la gran mayoría de los obreros eran extranjeros (Origen Boliviano) y por la devaluación de la moneda argentina hace que sea casi imposible contar con peones para el cultivos en los suelos fraileños.

 

 

 

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