Llamó al 911 y confesó: Me cansé, maté a mi mujer

Degolló a su esposa delante de su hijo de 8 años. En la escena del crimen, los peritos secuestraron el cuchillo de carnicero ensangrentado utilizado para concretar el crimen, el cual fue entregado por el hombre detenido.

Una mujer fue degollada delante de su hijo de 8 años en una casa del partido bonaerense de Morón, y por el femicidio fue detenido su esposo y padre del niño, quien llamó al 911 y dijo que la había asesinado tras una discusión, informaron fuentes policiales y judiciales.

El hecho ocurrió cerca de las 19.30 en la vivienda de la calle Arturo Capdevila 1946, entre Nicolás Granada y Miguel de Unamuno de Castelar Sur, donde vivía la víctima, una empleada administrativa llamada Alejandra Marcela Polizzi (48) junto a su esposo Gustavo Javier Flores (38) y el niño.

Fuentes policiales y judiciales informaron que el hombre llamó cerca de las 22 a los familiares de Polizzi y al número de emergencias policiales 911, a cuya operadora le dijo: «Me cansé, maté a mi mujer».

Ante esa situación, efectivos de la comisaría 3ra. de Morón arribaron al lugar, donde Flores los recibió y les aseguró que había matado a su esposa durante una pelea.

«Esperó a la llegada de los efectivos de la comisaría de Morón y les confesó que había asesinado a la mujer», dijo un investigador.

Tras los dichos del hombre, los policías ingresaron a la casa, vieron que estaba el niño sentado en un sillón y encontraron el cuerpo de Polizzi tirado en uno de los ambientes.

El personal policial llamó a una ambulancia del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) y los médicos constataron que la víctima tenía heridas de arma blanca.

A simple vista, la mujer había muerto a raíz de una puñalada en el lado izquierdo del cuello, aunque los pesquisas aguardaban el resultado de la autopsia para determinar fehacientemente las causas del deceso.

En base al relato de testigos y de familiares, los investigadores determinaron que Polizzi y Flores convivían desde hacía más de diez años y que tenían un hijo en común, el niño que presenció el crimen de su madre.

Lo llamativo para los pesquisas es que todos los familiares relataron que nunca habían escuchado que hubiera problemas en la pareja y que no existieron episodios previos de violencia de género ni denuncias policiales ni judiciales.

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