Los penales pusieron a Boca en semifinales

Con un hombre menos, el “Xeneize” ganó 4-3 en los penales. Orión, figura, atajó tres ejecuciones.

¿Importa el partido? ¿A alguien le importa que Boca no haya jugado bien, que haya empatado merecidamente con el gol de Pavón, que el veloz delantero se haya hecho expulsar por sacarse la camiseta en el festejo (tenía amarilla), que se hayan lesionado Meli y Chávez, que el “Cata” Díaz se haya metido un gol en contra? ¡Qué importa! Acá el tema es que Orión se transformó en el gran héroe de Boca en el momento menos esperado.

Porque la Bombonera temblaba de miedo, en serio, porque estaba todo para un avaro Nacional. Cara a cara Orion con Romero, que tenía la chance de liquidarlo y pasar a semis.

Pero ahí apareció Agustín para tapar el tiro, y ahí llegó Fabra para patear el penal a lo Maradona, con sangre fría en el quinto penal. Y entonces había que seguir pateando: y el arquero se quedó paradito, leyendo el tiro, y la saca. Y después Federico Carrizo metió el sexto para el delirio, la explosión, porque Boca vuelve a semifinales después de cuatro años.

Qué emoción, qué alegría, qué locura.

Y pensar que Guillermo  Barros Schelotto agarró el equipo en un triste 0-0 con Racing Club, debut en una Bombonera silenciosa (Pesaba una suspensión por los hechos frente a River Plate en la Libertadores 2015). Fue moldeando un equipo con más identidad y, sobre todo, personalidad.

Esta vez Boca no jugó bien, para nada, contra un rival muy limitado. Si Tevez la metía en el arranque, seguro que otra era la historia… Pero llegó el gol en contra del Cata y todos los nervios porque se quedaba afuera. El rival jugó a esperar, a defender con todo, jugando con la desesperación. Y eso le alcanzaba, pese a que el DT había metido un tridente de ataque (Pavón, Chávez-Carrizo) más Tevez suelto unos metros más atrás. Hasta que llegó el pelotazo de Jara y la gran definición de Pavón, ¡que se olvidó de que tenía amarilla al festejar! Y fue expulsado.

Ya mano a mano con 1-1, los dos equipos se fueron conformando con llegar a los penales. Y ahí, pateados en el arco que da al Riachuelo, comenzó el sufrimiento y la perspectiva de eliminación: porque cuando Orion sacó el primero, Insaurralde desperdició el suyo y faltaba el quinto penal de Nacional, el que podía meter el golpe de nocaut.

Pero apareció San Agustín, le dio vida a Boca y después con otro penal se la dejó servidita a Carrizo. Y no podía fallar en ésa. Y fue fiesta, y fue explosión por el pase a semifinales, que se juegan recién en julio. El grito de Tevez, de Guillermo, de todos. Como en viejas épocas de Copa, todo volvió a la normalidad: Boca ganando por  penales.

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