Madura blanqueo total de la economía Argentina

Serán mucho más amplios y profundos los cambios que el Gobierno anunciará mañana. Al blanqueo impositivo, moratoria y el pago de los juicios por reajuste de haberes a jubilados con la venta de las acciones en poder de la ANSES se suma el blanqueo laboral, para reducir drásticamente el alto porcentaje del empleo en negro que afecta a un tercio de los trabajadores. También habrá un blanqueo aduanero. Un borrón y cuenta nueva para toda la economía.

Ayer, en la Jefatura de Gabinete, Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui y en el Ministerio de Hacienda, Alfonso Prat Gay, Pedro Lacoste y Luis Caputo, estuvieron ultimando los detalles. Lo mismo acontecía en el Ministerio de Trabajo al cargo de Jorge Triaca. Hay varios puntos pendientes de definición, pero las medidas ya confirmadas hacen que se esté frente a drásticos cambios en una economía que operó y opera en negro en un alto porcentaje.

Diversas fuentes oficiales que están ultimando las medidas confirmaron a los medios nacionales, los puntos principales de los anuncios. En lo que respecta al blanqueo laboral, apuntan a incentivar tanto a las pymes como a los propios trabajadores para formalizarse. Algunas medidas ya están incluidas dentro del proyecto de ley de primer empleo que está en el Congreso y que la semana próxima empieza el debate en las comisiones. Según los números oficiales, el 60% de las pymes que tienen cinco empleados o menos operan en la informalidad laboral. Ese número baja radicalmente cuando se trata de pymes con mayor cantidad de empleados. Por ello es que se incentivará al primer segmento. Para los trabajadores, aquellos que no están registrados ni siquiera como monotributistas, el incentivo a blanquearse pasará por la cobertura médica. «Ya se ha comprobado que el acceso a la jubilación a futuro no es un incentivo fuerte como para que el trabajador desee estar en blanco; sí lo es la salud y la cobertura a la que pueda acceder», aseveró la fuente consultada. «Incluso hoy se está jubilando gente que no hizo aportes; al trabajador en negro, la promesa de jubilación no lo tienta para blanquearse», agregó. Por eso es que los anuncios en este campo mañana versarán sobre los aportes, bajos, para cobertura médica con el traspaso a la formalidad.

En relación con el blanqueo impositivo, estará vigente hasta el 30 de abril de 2017. Otra fuente oficial confirmó que se aplicará el 10% para las tenencias de fondos ya sea dentro o fuera del país. «No hay distinción en los porcentajes entre el dinero en la Argentina y en el exterior porque tampoco se quiere generar una avalancha de divisas que complique más la situación cambiaria con la caída del dólar», dijo. Para los que demoren la decisión de blanquear, desde el 1 de enero, ese porcentaje pasará a ser del 15%. Pero el blanqueador no medita demasiado y casi la totalidad ingresará antes del 31 de diciembre. Para los poseedores de propiedades no declaradas ante la AFIP, tanto en la Argentina como en el exterior, la intención oficial es la de aplicar el 5% de alícuota. Hasta ayer a la noche se seguía discutiendo ese porcentaje. La profundidad del blanqueo hace que se apunte también al pequeño ahorrista y a los dólares del «colchón» (ver nota en página 5) con una alícuota también del 5%. «La intención es tentar adecuadamente a todos, independientemente de los montos; que de una vez por todas en la Argentina estar en blanco sea un beneficio y estar en negro sea perjudicial», agregó. Entre las opciones, estará la suscripción de un bono del Gobierno en el que el costo esté disfrazado por la tasa, baja obviamente, que pague ese título de deuda. El plazo del bono será de 3 años, para que venza dentro de la actual administración y no genere dudas un eventual cambio de Gobierno. El bono será intransferible. Anoche en el Ministerio de Finanzas no tenían definidas todas las opciones, pero nuevamente se mantendrá la idea de que quien adhiera más rápido al blanqueo, menor costo deberá pagar.

Una interesante alternativa encontraron los funcionarios para contrarrestar las críticas que siempre surgen con los anuncios de los blanqueos y que provienen de los «cumplidores». En primer lugar, a los que mantengan atrasos con la AFIP se les ofrecerá una moratoria. A los pagadores y «puros» en materia impositiva, personas físicas, se les permitirá por dos años o tres no pagar el Impuesto a los Bienes Personales. Pero claro, para acceder a este beneficio deberán meterse «en la boca del lobo»: habrá que presentarse a la AFIP informando el cumplimiento total de las normas impositivas.

Por último, se estaba diseñando en paralelo un «blanqueo aduanero» atendiendo a los incumplimientos generados por el cepo y las diversas restricciones a las importaciones. Quizás no sea tan relevante como los anteriores, pero este capítulo mantenía en jaque a varias empresas que afrontaban incumplimientos desde 2012.

¿Qué hará el Gobierno con los fondos que genere el blanqueo? El grueso obviamente provendrá de la suscripción del bono, más allá de los más de 5.000 millones de dólares como mínimo que podrían ingresar por el pago del 10% de costo por la tenencia de fondos no declarados (es el capítulo más jugoso). Con ello se cerrará el programa financiero de 2016 (incluye aumentos de gasto para pagar ajustes a jubilados), se atesorará parte para 2017 y se utilizará para reestructurar pasivos. El monto de u$s 60.000 millones que hace dos semanas parecía exagerado ahora es el piso.

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