Manu Ginóbili: Así fue la inolvidable noche que vivió el bahiense

San Antonio Spurs retiró la camiseta 20 en una ceremonia muy emotiva y con un AT&T Center repleto.

Inmortal. Eterno. El mítico AT&T Center fue testigo de un momento histórico para el básquetbol argentino y para la misma NBA.

En un mega evento único, al cual asistieron más de 20 mil personas entre los que se encontraban unos 2.000 argentinos, San Antonio Spurs le rindió un merecido homenaje a Emanuel Ginóbili, quien el último 27 de agosto de 2018 anunció su retiro del básquet.

Por esta razón, la franquicia texana decidió sacar la camiseta número 20 que “Manu” usó y defendió durante 16 temporadas.

Esa misma camiseta con la que jugó más de 1.000 partidos en la temporada regular, 208 en playoffs y con la que consiguió cuatro anillos de campeón. Sobran motivos para que Manu tenga el título de ídolo en Los Spurs.

Hay casi 200 números retirados en las 30 franquicias de la NBA, que van desde 00 (Robert Parish, de los Boston Celtics y Johnny Moore, de San Antonio Spurs) hasta el 1223 (número de victorias totales del coach Jerry Sloan con el Utah Jazz). Desde anoche, la número 20 de San Antino Spurs se convirtió en inmortal. Descansa en el cielo de los grandes. El de los privilegiados.

Emanuel David Ginóbili, «Manu» para todo el mundo, se transformó anoche, por imperio de su talento, del reconocimiento de un lugar alejado de su Bahía Blanca natal como la ciudad estadounidense de San Antonio y por esa fantástica galaxia del básquetbol que es la NBA, en una leyenda viviente de este deporte que convirtió su ya histórica camiseta blanca y negra número 20 de los Spurs en un emblema bien argentino. 

Ginóbili estuvo acompañado por un grupo de familiares y amigos: su padre Jorge y Raquel Maccari; sus hermanos Leandro y Sebastián; su esposa, Marianela Oroño; sus hijos, Luca y los gemelos Dante y Nicola, y su suegro, el ex jugador Luis Oroño.

En un momento habló en español para los argentinos que seguían la ceremonia en el estadio o por TV: «Ustedes pueden pensar que no influyeron tanto, porque la mayor parte de mi carrera fue lejos de casa, pero estando tan lejos sabía de sus esfuerzos por mirar mis partidos, de sus gritos, sus insultos y sus festejos en los sillones, eso me empujaba un poquito más».

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