Montañismo adaptado: Un ciego llegó a la cumbre de uno de los puntos más altos de Córdoba

Gonzalo Regali tiene 32 años e hizo pico en el segundo punto más alto de la provincia de Córdoba.

No es la primera vez que Gonzalo Regali se atreve a la aventura superando todos los obstáculos propios de la discapacidad que lo acompaña desde hace 32 años. Ya en otras oportunidades se había planteado desafíos como esquiar sobre nieve o hacer palestra. 

Esa osadía fue lo que lo convirtió en el aprendiz ideal para Leandro Bisutti, Lucas Izquierdo y Pablo Fratti, quienes buscaban completar el trabajo final de su carrera universitaria proponiendo técnicas para aplicar el montañismo adaptado en Argentina. 

Una vez que comenzaron a trabajar con Gonzalo, la aventura pasó a tomar otra relevancia para todos ellos, ya que descubrieron que se trataba de la primera oportunidad del joven de entrar en contacto con la naturaleza en un espacio aislado y agreste. 

«Era la primera vez que sentía la naturaleza así de esta manera», explicó Leandro Bisutti, quien fue el primero en contactar a Gonzalo con esta propuesta única de apoyo y superación. 

La travesía duró 10 horas, con un breve descanso en la cima del Cerro La Cruz. Durante casi todo el ascenso, los guías se valieron de una vara de unos 3 metros de longitud para acompañar a Gonzalo, indicándole por medio de ella el camino idóneo a seguir con sus pies. 

«Cuando llegamos a la parte más alta, hicimos un parate y yo dije ‘esto no sé si lo voy a poder hacer'», confesó Gonzalo refiriéndose al último tramo del ascenso en que la pendiente de Los Gigantes es más abrupta y es necesario escalarla. 

«Cuando empecé a ascender y me di cuenta de que lo podía hacer y que estábamos yendo muy bien […] y dije ‘acá no me para nadie’ y ‘voy a llegar’, ‘voy a llegar’ y llegamos muy bien», narró orgulloso. 

No sólo la euforia por el éxito en la campaña, sino además la nueva percepción de la naturaleza que le brindó el proceso, la superación de los miedos y la alegría por haber ayudado a los guías a completar su misión, le ofrecieron a Gonzalo una sensación «de éxtasis absoluto» una vez que alcanzó la cumbre. 

«Recordé a mi familia, a mi gente; […] ellos me describieron todo lo que había, el paisaje; hicimos una especie de meditación los cuatro y la verdad que fue hermoso», describe Gonzalo. 

Así, el joven no sólo demostró que, con voluntad y el apoyo necesario, es posible disfrutar del montañismo superando todos los obstáculos de una discapacidad, sino que además, sentó el precedente técnico para que otras personas con discapacidad visual puedan vivir la experiencia en uno de los entornos naturales mas imponentes de Córdoba. 

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