Por qué se reproducen los casos de violencia género (machistas)

Para especialistas en violencia de género, puede ser el reflejo de que las mujeres están reclamando por sus derechos. La solución: seguir educando.

Los últimos casos de femicidios en Fraile Pitnado o la provincia y en el país no sólo sorprenden por su frecuencia, sino por la brutalidad con que se cometieron los hechos hasta el grado de llegar al asesinato o el modo frío en que se dispuso de los cadáveres, como si se tratara de objetos.

Resulta paradójico que en el momento en que amplios sectores de la sociedad salen a manifestarse contra la violencia de género, los crímenes de mujeres se tornen más violentos.

Ante este escenario una interpretación es que los hombres violentos no toleran que un mayor número de mujeres luchen por sus derechos. Pero también hay quienes plantean una correlación entre las marchas Ni Una Menos y la escalada de asesinatos y brutalidad.

En una consulta a la abogada especialista en violencia de género Carolina Jacky indicó que incluso varias personas le han preguntado si no sería recomendable aquietar la campaña por un tiempo. “Al contrario, hay que redoblar la apuesta porque hay que cambiar las cabezas. Seguir capacitando y educar en esto”, consideró.

Reclamo y escalada

Carolina Jacky, abogada especialista en violencia de género, comentó que desde que empezaron las marchas ha habido un incremento en el número de consultas y de denuncias por violencia de género. Para ella, se fundamenta en un mecanismo similar al de la esclavitud en el pasado.

Así, detalló que cuando los esclavos descubrieron que eran iguales a sus supuestos amos y que tenían derechos, y empezaron a reclamarlos, los azotaron y mataron. De modo parecido, cuando la mujer decide empezar a estudiar o salir a trabajar y no escucha los planteos de que no es necesario, de para qué, de quién se va a encargar de los niños y la casa, el hombre responde a veces de modo violento.

Hasta no hace demasiado tiempo, el varón -continúa Jacky- administraba la propiedad conyugal, tenía la patria potestad e incluso, si violaba a una mujer y luego se casaba con ella (“salvaba su honor”), se le perdonaba el delito. En las últimas décadas, los derechos de hombres y mujeres se han ido equiparando, algo que algunos varones viven como una pérdida.

De hecho, agregó que, como especialista en la temática, suele dar charlas y que le ha ocurrido que compañeros de trabajo le digan a las mujeres que no asistan y les cuestionen que el motivo de querer asistir es que están buscando arrebatarles su puesto.

En su opinión, la problemática no sólo involucra a quienes padecen una situación de violencia sino que es una responsabilidad del Estado que excede la emergencia porque requiere de políticas que se sostengan en el tiempo, con independencia de los gobiernos.

También, de contar con una educación sexual integral, el reconocimiento de los derechos de ciudadanía de la mujer. Se trata, en definitiva, de la construcción de una sociedad en la que se respete la vida de todo otro ser humano.

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