Por violencia de género sufrió un infarto y ACV, su calvario no termina aún

La mujer, de 42 años, denunció a su ex pareja, que sigue libre y sin restricción perimetral. La sometió a golpizas, la atropelló con el auto y, según el testimonio de la víctima, juró que no va a parar hasta matarla.

«Me dijo que me va a hacer desaparecer. Estoy aterrorizada», exclamó, con profunda angustia, Silvina Romero, una mujer que padece desde hace más de un año la ira, cada vez más desenfrenada, de su ex pareja, en la localidad bonaerense de Quilmes. Justamente, producto de los maltratos, la víctima sufrió un infarto y un accidente cerebro vascular. No obstante, el hombre continuó con su proceder demencial y la arrolló con su vehículo, y en los últimos días le juró no parar hasta matarla. Sin embargo, las autoridades judiciales no avanzan en la investigación, y ella clama por protección.

En diciembre de 2017 comenzó el calvario de Silvina, de 42 años, cuando tomó conocimiento de que su entonces pareja, Cristian Cisneros, de 38, mantenía una relación extra matrimonial.

En consecuencia, «cuando le pedí explicaciones sobre su amante se puso muy violento y, en ese contexto, el 16 de diciembre sufro un infarto y en enero un ACV, por lo cual quedo internada en el Hospital Naval, donde me deja abandonada». Sin embargo, al recibir el alta médica, regresa a su casa y a los pocos días Cisneros le propina una brutal golpiza que le provoca una fractura de mandíbula, lesión que le afectó el habla. Cuando los ataques parecían haber cesado, el agresor le solicitó una nueva oportunidad a Romero, quien aceptó. Pero su accionar violento continuó y «le dije que se vaya, pero me molió a trompadas delante de mi hijo de 9 años, que llamó a la policía. Lo sacaron de la casa pero no lo detuvieron».

Finalmente, Silvina decidió dar por finalizado el matrimonio, aunque «a partir de ahí comenzó el infierno. Se aparecía en cualquier momento en mi casa y me golpeaba, me hostigaba». En las últimas dos semanas las amenazas se acentuaron. La víctima detalló que «aseguró que me iba a hacer desaparecer». La mujer radicó la denuncia en la UFI 10, de Quilmes, que hasta el momento no ha ordenado restricción perimetral ni detención del acusado.

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