Preocupante: en 40 años disminuyó casi 60% la vida silvestre en el mundo

Foto gentileza: Parque Nacional Calilegua

Es por la pérdida de hábitat y la degradación de los recursos. El yaguareté y el delfín franciscana, las especies más amenazadas en el país.

La población mundial de peces, aves, mamíferos, anfibios y reptiles disminuyó un 58 por ciento en los últimos 40 años por la pérdida de hábitat y la degradación de los recursos naturales, reveló un informe realizado por la Organización Mundial de la Conservación (WWF, por sus siglas en inglés), difundido hoy en la Argentina por la Fundación Vida Silvestre.

El informe reveló además que en la Argentina se encuentran amenazadas especies como el yaguareté (Jujuy-Salta), el macá tobiano y el delfín franciscana, que sufrieron modificaciones o reducción de su hábitat por deforestación o construcción de represas, además de estar expuestos a la cacería furtiva y la pesca.

Según el estudio, titulado «Planeta Vivo 2016»la biodiversidad de agua dulce fue la más afectada entre 1970 y 2012, con una reducción del 81 por ciento, mientras que en ese mismo período las poblaciones de especies terrestres sufrieron un declive del 38 por ciento y las marinas de un 36 por ciento.

Será precisamente en 2020 cuando comiencen a implementarse los compromisos asumidos por 195 países en la Cumbre del Clima en París (2015), que junto con los objetivos internacionales de conservación se espera que puedan ayudar a lograr las reformas necesarias en los sistemas de producción de alimentos, energía y finanzas para proteger la vida y los recursos naturales.

«La vida silvestre está desapareciendo a un ritmo sin precedentes», advirtió en ese sentido Marco Lambertini, director general de WWF. El informe precisó además que estamos transitando «el Antropoceno», una era caracterizada por el impacto global de la acción humana sobre el ecosistema y que «puede desencadenar una sexta extinción».

El texto indicó que «ya sobrepasamos cuatro de los nueve límites planetarios: el cambio climático, laintegridad de la biósfera (incluye pérdida de biodiversidad), el uso de la tierra (conversión de bosques para agricultura) y los flujos biogeoquímicos (por ejemplo, fósforo y nitrógeno)», lo que «hace difícil la supervivencia humana en el planeta».

«La Argentina tiene hoy la posibilidad de tomar decisiones que cambien el futuro para la conservación de muchas especies amenazadas y es responsabilidad de los gobernantes escuchar lo que el planeta dice y tomar las medidas necesarias», completó Jaramillo.

La WWF señaló también que en la actualidad las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso están en el nivel más alto de los últimos 800.000 años y que la quema de combustibles fósiles, que actualmente representa casi el 80 por ciento del consumo mundial de energía, es el factor más importante del cambio climático.

Por su parte, laagricultura ocupa cerca de un tercio de la superficie total de la tierra y representa casi el 70 por ciento del consumo humano de agua. «Las prácticas agrícolas y pesqueras no sostenibles están disminuyendo el capital natural y los servicios ecosistémicos que proporciona la tierra a un ritmo más rápido que lo que se regenera», concluyó la investigación.

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