Pruebas y comida gourmet en la Estación Espacial

Un ruso, una estadounidense y un francés pasarán seis meses en órbita realizando experimentos que podrían revolucionar los viajes espaciales.

El cosmonauta ruso Oleg Novitsky, la astronauta estadounidense Peggy Whitson y el francés Thomas Pesquet, que despegaron en las primeras horas del viernes de la base espacial de Baikonur en Kazajistán con destino a la Estación EspacialInternacional (ISS), anoche estaban acoplando su nave al cuerpo de la Estación.

El cohete Soyuz despegó a las 2.20 hora local del viernes (17.20 del jueves en Argentina) para llevar al trío de astronautas a la ISS, a la que se acoplaba anoche para una misión de seis meses.

Rusia es conocida por su capacidad para efectuar lanzamientos en cualquier tipo de circunstancias meteorológicas. Ni la nieve que cubre el cosmódromo desde el cual el país es en la actualidad el único en poder enviar tripulantes a la ISS, ni las gélidas temperaturas imperantes pudieron obstaculizar el despegue del cohete Soyuz.

Casi nueve minutos después de ponerse en marcha el lanzador ruso -que realizó 1.700 despegues exitosos desde los años 1960-, la cápsula Soyuz MS-03 en la que viajan los tres astronautas se separó del tercer piso del cohete para colocarse en órbita a 200 km de la Tierra.

El Soyuz desplegó sus antenas solares y la tripulación inició un viaje de más de 48 horas a bordo de este minúsculo módulo de sólo 2,5 metros de largo. La misión de los tres tripulantes es colocarse a la misma altura que la ISS, que orbita a 28.000 km/h a 400 km de la Tierra.

El acoplamiento de la cápsula Soyuz con la nave orbital estaba previsto para anoche alrededor de las 22 GMT.

Rusia provee el módulo principal de la ISS, donde se encuentran sus propulsores, y los cohetes Soyuz son la única forma de trasladar tripulantes a la estación orbital desde el cese de operaciones de los transbordadores espaciales norteamericanos en 2011.

En seis meses, Pesquet llevará a cabo no menos de 62 experiencias para la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Centro nacional francés de Estudios Espaciales (CNES). Sin contar las 55 experiencias que realizará en cooperación con las agencias espaciales norteamericana, canadiense y japonesa.

El francés estudiará el impacto de la ingravidez sobre los músculos y probará tecnologías susceptibles de revolucionar la purificación del agua.

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