Renta financiera: terminarán pagando más los que invirtieron en pesos

El ahorrista que puso un plazo fijo de $ 150.000 a principios de año, ya tendrá que abonar el nuevo gravamen.

Quienes hicieron un plazo fijo u otras inversiones en dólares u otras monedas extranjeras no pagan o pagan menos impuesto a la renta financiera que quienes invirtieron en pesos. Y quienes ahorraron en pesos a inicios de 2018 ya a partir de $ 150.000 quedarán alcanzados por este impuesto.

Esta es una de las fuertes distorsiones e inequidades del impuesto a la renta financiera que implica una “penalización al ahorro en pesos” y un estímulo a “dolarizarse”, según informó el IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal).

Este impuesto es del 5% si las inversiones son en pesos sin cláusula de ajuste y del 15% en moneda extranjera o con cláusula de ajuste por el incremento del valor del tipo de cambio. Y se aplica sobre las rentas obtenidas en 2018 por encima de $ 66.918.

En consecuencia al tomar en cuenta los ahorros o las inversiones en pesos a valores nominales, en momentos de alta inflación, el impuesto del 5% en pesos es muy superior al 15% en dólares o cualquier otra moneda extranjera.

IARAF da el siguiente ejemplo. Con un capital inicial de $ 2 millones, si a inicios de 2018 un ahorrista optó por un plazo fijo común en pesos a una tasa anual efectiva promedio del 55%, deberá pagar un impuesto de $ 51.650, una vez computada la deducción especial y aplicada la alícuota del 5%.

Si el mismo capital se invirtió en una colocación ajustable por índice de costo de vida (que se supone por simplicidad del 45% anual) y a una tasa de interés efectiva anual del 10%, si bien habrá rendido antes de impuesto un monto idéntico a la primera opción ($1,1 millones) el impuesto determinado será de tan solo $ 30.000.

Por último, si el capital se convirtió a dólares y a su vez se colocó en un plazo fijo a una tasa anual del 1%, generará un impuesto de $ 6.160.

IARAF dice que es inequitativo que el impuesto se aplique sobre las utilidades nominales y no reales y debería permitirse deducir de los rendimientos obtenidos la tasa de inflación y aplicar el 15% tal como se da en el caso de las colocaciones con cláusula de ajuste o en moneda extranjera.

Teniendo en cuenta las tasas de interés aplicadas a partir de la devaluación del peso, IARAF estima que “quedarán alcanzadas por el impuesto tenencias de tan solo $ 150.000 de capital inicial al inicio del ejercicio fiscal 2018”. Y agrega “esta situación implica que una gran cantidad de sujetos del régimen simplificado (Monotributo), empleados dependientes, rentistas, o jubilados que no eran sujetos del impuesto hasta el ejercicio 2017 o no se encontraban obligados a presentar declaraciones juradas, deberán hacerlo a partir de ahora. Dada la magnitud de los rendimientos financieros nominales registrados en el año 2018, se incorporará una gran cantidad de nuevos contribuyentes del impuesto, obligados a presentar las complejas declaraciones juradas ( DDJJ) del impuesto a las ganancias, si es que no se instituye un régimen simplificado, lo cual sería altamente recomendable”.

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