Un día especial vivió Eudolio Ernesto, «El Chueco» Paredes en sus 65 años

Hoy, la familia Paredes y Vaca festejo los 65 años de Eudolio Ernesto, «El Chueco» Paredes en él domicilio del B° 18 de Febrero de la ciudad de Fraile Pintado y Fm Radio Speed quería cerrar esta nueva etapa, con esta historia.

Dice la familia, los amigos que era primavera de 1952, cuando el paisaje del Lote San Antonio se cromatizaba de ceibos y lapachos en flor y a lo lejos se escuchaba el canto rumoroso del San Lorenzo discurriendo por su viboreante cauce; el llanto de un recién nacido generaba lágrimas, risas y emociones compartidas en el seno de un cálido ambiente familiar.

Había llegado el séptimo hijo y a la postre el benjamín de los Paredes de nombre Eudolio Ernesto. San Antonio era un pintoresco lote zafrero del ingenio azucarero distante a muy escasos km del Pueblo Ledesma (actual Ldor. Gral. San Martín).

Sus padres fueron catamarqueños: Mercedes Paredes (Tinogasta) y María Luisa Delgado (Belén). Eudolio Ernesto (más adelante conocido como «el Chueco») creció bajo el amparo afectivo de sus seis hermanos mayores: Oscar Hipólito (el loco); Juan Carlos (mosquito loco); Rosa Yolanda; Luis Alberto; Fernando (el sapo) y Carmen del Valle.

Mientras el viento acariciaba hasta las entrañas mismas de los cañaverales y los hombres en los surcos tejían sueños de esperanzas un changuito patichueco, espigado, pelo ensortijado y sonrisa fácil correteaba tras un balón por los potreros derramando talento a temprana edad. Le llamaban «el chueco».

En aquel Lote de la zafra ardiente, arrullado por el río y las acequias, endulzado por las cañas impregnadas de rocío, «el chueco» Paredes comenzó a forjar su sueño de jugar en la primera de Independiente, único club de su pago.

Llegado su tiempo de competencias oficiales se convirtió en mediocampista de exquisita administración del juego, elegante en el reparto de pelotas a domicilio para engendrar las más claras opciones de gol para los delanteros. Prontamente fue requerido por otras instituciones de la zona. Vistió las camisetas de Boca del Ingenio, San Francisco Bancario y Defensores de Fraile Pintado, manejando con la misma ductilidad ambas piernas y repitiendo actuaciones memorables.

Su condición de camionero a veces le imposibilitaba entrenarse con sus compañeros del plantel, suplía el déficit entrenando solo en el camino corriendo a la vera de la ruta y a la par del camión que era conducido por su ayudante de chofer. El tramo entre Cabeza del Buey y Metán (Salta) era su trayecto favorito por lo empinado del terreno.

«El chueco» Paredes además de compartir tardes de fútbol con sus hermanos y amigos, aprendió a convivir con los sones de bombos y guitarras y el canto coral de las chicharras. Cultor del folclore en aquellas noches en las que las estrellas titilaban como candiles colgados del cielo. Asado y guitarra, poema y canción supieron ser sus inseparables compañeros en el mediocampo de su vida.

Para escribir versos al cantor, hay que llenar el tintero del alma, con tinta de amor, pasión y calma, para exaltar su «Perdón Doctor». Junto al sonoro diapasón
brilla la diadema de sus tonos, un humilde pentagrama es su trono, cuando recita «La leyenda del mojón».

La producción de Fm Radio Speed desea de todo corazón que hayas pasado un día lleno de felicidad, junto a tu familia y seres querido. Agradecemos por los diferentes datos y aportes sobre tu persona, tales como a Fernando Paredes, Boby Paredes, Ricardo Vilca entre otros.

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