«Volver al futuro 2» cumplió 30 años

La película protagonizada por Michael J. Fox y Christopher Lloyd juega con los viajes en el tiempo.

Marty McFly avanza por una de las calles laterales que terminan en la plaza principal de Hill Valley. «El futuro», exclama. Sorprendido, empieza a percibir lo que hay a su alrededor: autos voladores, hologramas que irrumpen desde los cines, pantallas gigantes que muestran avisos publicitarios, estaciones de servicio robóticas, una moda histriónica bastante particular y patinetas voladoras. Así es el mundo de 2015 que imaginaron los creadores de Volver al futuro en la secuela que esta semana cumple 30 años de su estreno, en 1989.

Cuando el director Robert Zemeckis, el guionista Bob Gale y el productor Steven Spielberg crearon de una de las aventuras de ciencia ficción más importantes del cine, pensaban que iba a ser un solo film. El éxito de taquilla los tentó -la primera recaudó 388 millones de dólares con un escaso presupuesto de 19 millones- y terminaron haciendo una trilogía: Volver al futuro 2 y Volver al futuro 3 se rodaron al mismo tiempo durante 11 meses.

Contrario a lo que muchos creen, en la primera versión de Volver al futuro, la frase «Continuará» no estaba. Cuando el film se lanzó en VHS casi un año después de su estreno en cines, fue agregada porque ya se pensaba en otra película. Tanto para Gale como para Zemeckis fue solo un juego hacer que los protagonistas vayan al futuro, de acuerdo a lo que ellos mismos confirmaron en una de las ediciones especiales que salió en DVD y Blu-ray.

Una vez que el estudio habilitó el presupuesto para rodar las continuaciones, 40 millones de dólares -el doble de la primera-, Gale empezó a trabajar en el guion. La demora de cuatro años entre un rodaje y otro ocurrió debido a que Zemeckis trabajó en ese lapso en la dirección de Quién engañó a Roger Rabbit. Ese film no le dejaba aire al cineasta debido a un producción técnicamente compleja por la interacción entre el dibujo animado -aún no existía la animación CGI- y el live action.

En ese lapso, Gale sí pudo desarrollar el libro original, que empezó siendo una historia diferente a la que llegó a filmarse. En la primera parte de la saga, McFly va al pasado con el DeLorean para escaparse de ser acribillado por un grupo de libios que perseguían a su amigo, Doc. Emmet Brown. Allí, conoció a sus padres, estuvo a punto de desaparecer, arregló la situación y volvió a un 1985 mejor del que se había ido. Desde allí, su amigo científico le dice que tienen que viajar al futuro, a donde van con el mismo auto, pero ahora volador.

En la idea original de la secuela, iban a viajar a 1965, año en el que Marty conocía a sus padres en un contexto universitario, diferente al ámbito escolar de 1955. Pero una circunstancia del elenco obligó a Gale y Zemeckis a hacer un giro en U: el actor Crispin Glover exigía cerca de 1 millón de dólares para repetir su papel del padre de Marty, George McFly, y no aceptaba los poco más de 100 mil que le ofrecían. Sin él, los creadores decidieron cambiar de estrategia. Por eso, hicieron que los protagonistas viajaran al futuro, un hecho que terminaba alterando el presente de los personajes para desembocar en un 1985 alterno y así tener que volver a 1955 a arreglar las cosas. Una estructura parecida a la primera aventura.

La nueva trama, que tenía el título tentativo de Paradox (Paradoja), puso a los personajes otra vez en la misma época del primer film. Ese recurso permitió que usaran escenas descartadas de Glover, actor que terminó demandando al estudio Universal por el uso indebido de su imagen. Si bien no hubo una condena, ya que se llegó a un acuerdo extrajudicial, el caso obligó al sindicato de actores, el Screen Actors Guild, a reformular ciertos procesos que le terminaron dando más derechos a los artistas.

Volver al futuro 2 no solo será recordada por lo judicial, sino también por lo que generó a nivel tecnológico. Una de los mayores aportes que logró en una época en la que los gráficos animados casi no existían fue una novedosa técnica de filmación que permitía que un actor pudiera hacer dos o más roles a la vez. Michael J. Fox interpretó a tres personajes con la «Vista Glade», que no era más que una cámara que tenía un control de movimiento a través de una computadora que permitía pegar dos o más imágenes sin que se notara el efecto.

Las proyecciones sobre el futuro también son parte de lo que, a 30 años de su estreno, se pueden analizar. Si bien los autos voladores no se extendieron en forma masiva, Uber desarrolló prototipos de taxis aéreos que todavía están en un período de prueba, pero que existen; hay cerraduras digitales; pantallas múltiples de TV; drones que vuelan con total normalidad; realidad virtual; tablets; viajes turísticos a Vietnam; y la intercomunicación es inmediata. Pero hay otros elementos que se vieron y que no llegaron a trascender: el fax en cada habitación de la casa de Marty; el hidratador de pizzas; la ropa que se ajusta y se seca sola; los autos que funcionan con basura; y las patinetas voladoras.

Además de jugar con el futuro, en Volver al futuro 2 los autores diseñaron un 1985 alterno en el que toda la vida de quienes vivían en Hill Valley cambiaba debido a que el villano, Biff Tannen, tenía la clave para volverse millonario: un almanaque con todos los resultados deportivos entre 1950 y 2000. La visión de Gale y Zemeckis fue diseñar a ese personaje que domina los destinos del pueblo inspirado en alguien que hoy tiene el mayor poder mundial: Donald Trump.

El diario de Hill Valley del 1985 alterno. (Foto: IMDB)

También, en ese universo paralelo, los personajes tenían destinos espantosos. Por ejemplo, a Emmet Brown lo internaban en una clínica mental, un hecho que se anunció en el Hill Valley Telegraph, al igual que otro título: «Nixon busca su quinto mandato». Esta noticia, que no pasó en el presente real, sí ocurrió en la historieta Watchmen, que empezó a publicarse en 1986, y que también sucede en un mundo alterno.

La película producida por Spielberg generó ganancias por casi 400 millones en todo el mundo, potenció aún más la imagen de sus protagonistas y fue visionaria a nivel tecnológico. Por eso, a 30 años de su estreno, todavía se la recuerda como el primer día.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.